Visita a Bariloche Marzo 24 y 25

Maratónica Bariloche


Ya han pasado casi 4 meses desde que llegamos a El Bolsón.
Y en todo este tiempo no habíamos salido de la Comarca del Paralelo 42.
La meta era Bariloche, ver algo de ciudad y ver amigos.

Y también aprovechar que Churu viajaba a Buenos Aires el domingo. Pero el fin de semana fue aún más productivo.



Turística pose en el Centro Cívico







Un día antes me enteré que Carlos
(mi primo y padrino)
iba por dos días a Bariloche y se econtraba con Scania, que venía de Osorno.
Justo dio la casualidad y aprovechamos para almorzar todos juntos.










Después fuimos al Cerro Campanario porque tiene la mejor vista y ese día no había viento.













Lago Nahuel Huapi y, a lo lejos y al fondo, el camino hacia Villa La Angostura.









Con el churrete y los lagos detrás.



Después del Co. Campanario fuimos hasta el Llao Llao. Impresionante. Hacía muchos años que no iba y se lo vio bien bonito.







Scania y Carlos nos dejaron en lo de Guille y Karina. Guille es amigo de una amiga de Marian y nos conocimos y pegamos buena onda. Ellos viven en Bariloche y aprovechamos para quedarnos con ellos y la pequeña Vera (de 2 años y meses).
De colgados nomás no hay fotos :( . Serán para la próxima.


Después de unos ricos mates salimos en el auto hacia el Lago Moreno y luego a Circuito Chico y Guille nos hizo conocer un lugar interesante y algo exótico: El Cementerio del Montañés. Muy cerquita del Cerro López y caminando unos cuantos metros en suave pendiente se llega a un minúsculo cementerio de gente que murió en la montaña o que, quizás no murió a causa de ésta pero la amaban y querían ser enterrados allí.

Cuando volvimos a la casa, había un apagón generalizado en toda la zona. Así que tanto las compras como la cena se hicieron a la luz de la velas. La cena no llegó a ser así porque justo volvió la luz.

El domingo amanecimos tranquilitos con mate y facturas. Mientras los hombres parloteaban de menesteres informáticos, Karina, Vera y yo partimos rumbo a ... la placita de juegos y de paso visitamos un caballo que a Vera le encanta :)

Al regresar el fueguito ya estaba ardiendo ... sólo había que echarle algo arriba. Y así empezó el asadito. Pero el tiempo pasaba y se hacía la hora para Churu de tomar el avión.
Luego del último bocado de carne salimos corriendo para el aeropuerto con Guille al volante.
Yo me tuve que bajar en el cruce a Catedral para encontrarme con otra gente (aprovechando el viaje a Bariloche) y Churu corrió el avión ... y lo alcanzó. :)

Ya de regreso a Bolsón, el viaje se hizo un poco largo y frío. Rocco salió desesperado a mi encuentro luego de haber estado dos días solo. Con su comida y almohadón pero solo. El pobre se destartalaba de tanto que corría. Pero se quedó feliz de que alguien haya regresado a la casa.


1 comentarios:

Daniela dijo...

Qué lindo fin de semana chicos!!!

Pobre Rocco!!! :(

Besitos!!!