Península Valdés - Avistaje ballenas

Las ballenas se hicieron rogar
(por condiciones climáticas el puerto de Pirámides estaba cerrado)
y luego de esperar varios días finalmente pudimos verlas

el mismo día del cumple del Churu: el 25 de Julio.



Mini mini alfajor convertido en torta
con velita incluida








La mañana fue agitada ya que queríamos alquilar auto para ir a Península Valdés pero no conseguíamos nada. Finalmente lo logramos y nos pusimos en marcha.








En el camino se pueden ver
guanacos salvajes

Después de una hora de viaje
llegamos a Puerto Pirámides (je je detrás nuestro, así que no se ve mucho).
De allí parten los avistajes de ballenas










Con el autito en el mirador










Otro mirador desde
donde se puede ver bien la
la costa acantilada patagónica







Un bonito negocio en pleno centro
de Pirámides


Pequeño faro

Larga fue al espera para poder hacer
la excursión. Había que esperar al grupo anterior.
El capitán era muy bueno y se colgaba
navegando como 2 hs.
La espera bien valió la pena.





ChuruBoli
preparado para embarcar





Marian atrapada en el salvavidas















Poniéndole onda al salvavidas



Finalmente ha llegado el bote que nos llevará.
Al no haber muelle un tractor debe sacarlo del mar para llevarlo a la costa.









La Ballena Franca Austral, acude como atraída por una fuerza irresistible
al golfo San José en la Provincia de Chubut.
En sus tranquilas aguas, tres importantes momentos en la vida
de la Ballena Franca tendrán lugar:
el apareamiento, los partos y
los primeros cuidados de los ballenatos.
Y acá está la primera ballena, en toda su extensión.
De la cabeza a la cola.


Todo el grupete admirado el show










sin palabras ...



El Chururú más contento
que perro con dos colas











Madre (der) e hijo (izq).
El bebé tenía un par de semanas, era muy
curioso y seguía el bote!!!

Lo blanco que se ve son las callosidades que
distinguen a cada ejemplar y las tienen desde
que nacen.




Gran aleta Gran












Todo muy lindo pero yo tengo sueñooooo



Los niños SI que tuvieron paciencia. Además de
soportar ese salvavidas gigante por horas se
portaron muy bien y la mayoría se quedó dormido.




















Se empezó a poner el sol pero las ballenas
seguían como si nada











Puesta y atardecer increible y sin viento



Y casi yéndonos, cuando parecía que nada más
iba a aparecer apareció una ballenita y todo el bote se nos vino encima a la señora y a mí
:)

Entre fósiles y dinosaurios - Trelew -

Visita al Parque Paleontológico Bryn Gwyn

Como es sabido, Patagonia es mundialmente conocida
por sus riquezas paleontológicas.

Pensado y diseñado como una exhibición paleontológica a cielo abierto, Bryn Gwyn es el resultado de 14 años de excavaciones y es el primer parque de este tipo
en Sudamérica.

Foto: El Churu contra el viento. El día que fuimos no pudimos hacer el recorrido completo ya que el viento impedía subir a la parte más alta.



El parque está ubicado
sobre la margen sur del río Chubut, en un paraje denominado Bryn Gwyn;
de allí su nombre, que en idioma galés significa "Loma Blanca".

Toda la zona del Valle del Chubut fue colonizada
por galeses a fines del siglo XIX
y por eso hay tantos nombres de calles y lugares llenos de "y" y "w"
(por momentos impronunciables).

Foto: a la izquierda la barda (suerte de paredón que encierra al valle del río Chubut y sobre la cual se halla la meseta patagónica) y a la derecha cultivos de cereza secos durante el invierno.

El sitio fue reconocido y analizado por investigadores como Ameghino, Simpson y Feruglio.

En medio del paisaje natural, el parque paleontológico permite acercarse al trabajo científico de campo.
Los fósiles preservados en el lugar donde fueron hallados contribuyen a explicar cómo se formaron
y en qué condiciones han sido protegidos.
Esto complementa el trabajo de los museos,
más abocados a la preparación, curación y estudio
de los fósiles hallados.




Nuestra conclusión fue que si bien la visita es autoguiada
se disfrutaría mucho más con una visita guiada por alguien idóneo
ya que si no se sabe algo del tema, la cosa "se pone un poco árida".

Luego, en Trelew, visitamos el Museo Egidio Feruglio
así llamado en honor al italiano que en 1925 se trasladó a Argentina incorporándose como geólogo de la entonces Dirección de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, como Jefe de la Comisión Geológica Patagónica.

Su obra se caracteriza por la abundancia y minuciosidad de la información que encierra y sus aportes al conocimiento paleontológico de la Patagonia fueron enormes.



La verdad es que ni a Churu ni a mi nos enloquecen los "museos de huesos"
ya que, en general, suelen ser aburridos o poco didácticos. Por suerte, no ocurrió lo mismo con este museo.
Con sólo ver la entrada se aprecia que "algo nuevo está por venir"
en los museos de Argentina.

















No tiene nada que envidiarle a los museos del extranjero en cuanto a presentación y ambientación del material.












Las ranas me fascinan hasta fosilizadas




Churu entre "pequeños huesos" del Argentinosaurio,
e
l dinosaurio herbívoro más grande del mundo
hallado en 1987 en Plaza Huincul (Neuquén)

y donde hoy se conserva.













Amonite gigante (los que se ven chiquitos al lado también son amonites)* *Molusco fósil que vivió en el Júrasico y en el Cretáceo.









Huevo de dinosaurio fosilizado




El Churu observando esqueletos











Sin embargo, lo interesante es conocer
"la cocina de los fósiles", la trastienda del museo.
Tuvimos suerte de conocerla y ver todo lo que hay detrás de lo que uno ve en la muestra.


Lo que se llama "la colección del museo" son, de alguna manera, los "originales" que los investigadores estudian.

El departamento técnico (que se ve en la foto)
se encarga de preparar el material que el investigador desea estudiar.



El departamento técnico tiene ventanales
para que los visitantes observen el trabajo.
Esas grandes mangueras amarillas
son aspiradoras







Sólo una parte de las tantísimas vértebras de un dinosaurio.
Los que se ven en la foto son huesos de verdad,
bueno, roca en realidad luego del proceso de fosilización.






Lo que viene:
Avistaje de ballenas en Península Valdés




















Viaje a las Ballenas

Del 20 al 26 de Julio dejamos la cordillera y
fuimos al otro lado de la Patagonia, al Atlántico,
más precisamente a Puerto Madryn
(a 1336 km de Bs. As.)

Luego de muuuchas horas en el micro
(larga historia que ya habrá ocasión de contar)
llegamos a Puerto Madryn antes de la salida del sol.

Hicimos un poco de tiempo y a las 8:30 am comenzó a amanecer
y así se veía el muelle principal y la playa:





Churu caminando por el muelle









Desde el muelle hacia la ciudad todo se veía exageradamente rosado.









Y, de repente, nos dimos cuenta que no
estábamos solos.

Primer ballena del viaje
:)


Increíble, no? Están ahí, a metros de la ciudad.



Largo rato nos quedamos sacando fotos y contemplando la salida del sol
y contando todas las ballenas que había.
Aunque también había lobitos marinos como éste:


o simpáticas gaviotas posando...










Finalmente descansamos un rato en el hotel
y el primer día nos dedicamos a vaguear un poco y conocer los alrededores.
Increíblemente no había una gota de viento y la tarde se pasó en la playa entre mates y ballenas.







Vista nocturna de la costanera
de Madryn









... y castigándonos con rabas en la calle.


















Domingo 22/7:

Decidimos ir a la Reserva El Doradillo, a 17 km de la ciudad.
Como nos pareció un robo lo que el remise nos quería cobrar, alquilamos bicicletas.

Con la práctica de ripio y montaña adquirida en El Hoyo,

en Madryn había que desafiar la arena y el viento.










En ruta: saliendo de Madryn y al fondo se ve
Aluar (con muelle propio que da al mar)
A la ida estuvo todo bien, viento de coté que permitía andar
y sólo algunas partes la arena impedía el buen desplazamiento.


Lo que SI eran molestos eran la CANTIDAD de autos que parecían correr un rally
(menos mal que era domingo) para llegar a la playa.

Ahí comprobé que en este país hay CERO CULTURA al ciclismo ya que si la hubiera lo MINIMO que haría el conductor de un vehículo cuando pasa al lado de un condenado que le da al pedal es: bajar la velocidad y no tirarle toda la tierra en la cara.
Pero eso es sólo un pequeño detalle.



Finalmente llegamos a destino. Tal como nos habían dicho, las ballenas estaban ahí.
A unos cuantos metros se las veía flotar,
saltar e ir de un lado a otro disfrutando del agua.


Semejante espectáculo se debe a que las aguas son profundas muy cerca de la costa
y ello permite que estos "pequeños" ejemplares
naden sin problemas y sin encallarse.







Buscamos un lugar reparado para almorzar y disfrutar el show

... hasta la hora de la siesta
y luego de quitarse todas las capas de la cebolla


Del regreso a Madryn no hay imágenes porque las condiciones climáticas (ni el humor) así lo permitieron.
El viento fue en contra, los autos que seguían pasando en Fórmula 1 no ayudaban y mi humor se fue al demonio ... je je
así que el Chururú se sacó el guante, hizo dedo y paró una camioneta en la que nos acomodamos con las bicis y llegamos sanos y salvos.



CONTINUARÁ